No soy todavía un esqueleto y la vejez no se ha pegado a mi frente.
Habían pasado tres meses, no, dos, y todavía le inquietaba el silencio que invadía la casa por las noches. La puesta de sol, tres minutos de azul Tiziano y luego la noche cerrada. Y con ella un sólido silencio pegado a la tierra. Ni grillos, ni ranas, ni mosquitos había allí arriba. Sólo los ruidos, oídos o imaginarios, que hacían los humanos.
Los libios hemos resistido tanto a Estados unido como a Reino unido en el pasado, así que no nos rendiremos. El interés de Washington es ocupar Libia como Afganistán e Irak.
Solamente cuando el pasado deja de perturbar y las anticipaciones del futuro no trastornan, el ser está enteramente unido con su ambiente y, en consecuencia, plenamente vivo.