Con extender un brazo cualquiera de ellos podría haber tocado al octavo hombre, que yacía sobre la mesa, boca arriba, parcialmente cubierto con una sábana, sus brazos extendidos a sus lados. Estaba muerto.
Tuve la culpa parcialmente de que nos divorciáramos... tenía tendencia a colocar a mi mujer sobre un pedestal.