Los países fascistas siempre exhiben un gran orgullo por su bandera. Las banderas me ponen incómodo.
Es que siempre pensé que el arte es un relato. Hasta hoy pienso que es relato, porque sin relato no se puede relatar. Cuando uno dice las cosas más incoherentes, ya hay un relato. El diseño es un pequeño relato, dice Barthes. Y yo estoy de acuerdo.