Sus pies pisaban con involuntaria levedad al avanzar hacia las ruinas, que combinaban la devastación de la naturaleza con la de las pasiones humanas, quizá más sangrienta y salvaje que la primera.
Es un error pensar que la ciencia ficción es un campo literario salvaje que se aparta de los caminos conocidos; puede ser un ingrediente más de cualquier tipo de ficción, del mismo modo que la ciencia y las tecnologías actuales forman parte integrante de nuestras vidas en todos sus aspectos.