El Señor no se cansa de perdonar. Somos nosotros los que nos cansamos de pedir perdón
El concepto de culpa y de castigo, incluida la doctrina de la gracia, de la redención, del perdón —mentiras completas, carentes de toda realidad psicológica— todo eso ha sido inventado para destruir el sentido de las causas en el hombre: ¡son el atentado contra el concepto causa y efecto.!