Si queremos gozar la paz, debemos velar bien las armas; si deponemos las armas no tendremos jamás paz.
Eduardo, como el resto de víctimas era uno de los nuestros, un trabajador de nuestra tierra, defensor de Euskadi, y ETA ha querido acabar con un agente cuyo único delito era velar por la seguridad de todos los vascos.
Es necesesario proteger al Rey con el mínimo de piezas y atacar al Rey adversario con el máximo de piezas.
La Nación está obligada a conservar y proteger por medio de leyes sabias y justas la libertad personal, civil e individual así como la propiedad y demás derechos legítimos de todos los individuos que la componen.