El inglés ama el sentimiento de poder reír de sí mismo. El lo hace sólo para alegrar a los demás, de reír sobre él.
¿Acaso todo, todo lo que pueda alegrar una pizca la vida está lejos de mí?
Come para complacerte a tí mismo, pero viste para complacer a los demás.
Yo no escribo para complacer a otros, sino la conciencia me exige que debo decir las mentiras que nos venden como verdad.