La divinización del mercado, que compra cada vez menos y paga cada vez peor, permite atiborrar de mágicas chucherías a las grandes ciudades del sur del mundo, drogadas por la religión del consumo, mientras los campos se agotan, se pudren las aguas que los alimentan y una costra seca cubre los desiertos que antes fueron bosques.
Lamentablemente he aprendido la dolorosa frase que dice: habla mal que algo queda. Hay gente que se pone contenta de que se hable mal de mí porque están esperando que yo caiga para poder ocupar el espacio que yo tengo
El honor y la vergüenza surgen sin condiciones; todo consiste en ocupar bien nuestro puesto para alcanzar la honra.