La belleza viril se ve exaltada justamente por el autocontrol y por la aceptación de las normas de comportamiento.
La moderación en el temperamento es siempre una virtud, pero la moderación, en los principios, es siempre un vicio.
Hay rudeza en los latinos. La moderación, una moderación noble y de buen gusto, distingue a los griegos y, sobre todo, a los atenienses.