Jesucristo, te damos gracias porque no fuiste prudente ni diplomático. Porque no callaste para escapar de la cruz. Porque fustigaste a los poderosos sabiendo que te jugabas la vida. Los que te mataron, ésos fueron los prudente
Si discutieran la cabeza y el corazón, acabaría por decidir el corazón. La pobre cabeza cede siempre, porque es la más prudente
El hombre sensato no se alegra con mucha frecuencia.
Es estúpido quien confiese temer la muerte no por el dolor que pueda causarle en el momento en que se presente, sino porque, pensando en ella, siente dolor: porque aquello cuya presencia no nos perturba, no es sensato que nos angustie durante su espera.