El orden involuntario alimenta la insatisfacción, madre del desorden, padre de la guillotina. Las sociedades autoritarias son como el patinaje sobre hielo: Intrincadas, de una precisión mecánica y, sobre todo, precarias. Dentro de la frágil corteza de la civilización se agita el caos... y existen lugares donde el hielo es delgado a traición
...la realidad exige la lucha, exige que quien no quiera ser un auxiliar voluntario o involuntario de la burguesía se coloque al lado del proletariado.