Dura es la vida, grande es el dolor para aquel que nunca probó el gusto del amor.
No hay hombre más desdichado que el que nunca probó la adversidad.
Es el papel del científico -del honesto e inteligente hombre de letras, así como también del sacerdote honesto e inteligente- el mantener experimentalmente opiniones heréticas y prohibidas incluso si es para rechazarlas finalmente.
La adversidad es una prueba de principios. Sin ella, un hombre apenas sabe si es honesto o no.