Y así brota en el alma la rebelión de un sueño que es como un perro arisco que le gruñe a su dueño.
... es preciso combatir la mortal confabulación de la rutina y la pereza. Y mantener, como una rebelde y creadora forma de vida, la clara decisión de no acostumbrarse.
Mientras mi mente viaja donde tú estás, mi padre grita otra vez. Que me malgasto mi futuro y su paz con mi manera de ser. Aunque lo escucho ya estoy lejos de aquí, cierro los ojos y ya estoy pensando en ti. Y soy rebelde cuando no sigo a los demás, y soy rebelde cuando te quiero hasta rabiar, y soy rebelde cuando no pienso igual que ayer.