Éste no es un simple viñedo, esto no es sólo un valle, esto no es sólo una comuna, esto es toda mi vida.
Somos la especie más peligrosa del mundo no porque tengamos los dientes más grandes, las garras más afiladas, los aguijones más venenosos o la piel más gruesa, sino porque sabemos cómo proveernos de instrumentos y armas mortíferas que cumplen las funciones de dientes, garras, aguijones y piel con más eficacia que cualquier simple mecanismo anatómico.
Viajar es imprescindible y la sed de viaje, un síntoma neto de inteligencia