La abundancia de las cosas consumidas indiscriminadamente se vuelve funesta. Hace imposible orientarse en ella, y así como en los monstruosos almacenes hay que buscarse un guía, también la población, ahogada en ofertas, espera al suyo.
El dolor no perfecciona porque el dolor es de Satán. La Gran Realidad Divina es felicidad, paz, abundancia y perfección. La Gran Realidad no puede crear el dolor. Lo perfecto no puede crear dolor. Lo que es perfecto solo engendra felicidad