No creo que exista algo que pueda llamarse un simple mortal. Todos tienen su propia posibilidad de éxtasis en la experiencia de la vida. Todo lo que hay que hacer es reconocerlo, y después cultivarlo y conservarlo. Siempre me siento incómodo cuando se habla de simples mortales, porque yo nunca he conocido a un hombre, mujer o niño que sean simples.
Una silla de incómodo asiento es una mala silla aunque pueda valer como obra de arte. Es mal diseño.