Yo no pongo mi ignorancia en un altar y le llamo dios
Ya se trate de ciencia o historia, es preciso desconfiar de la ignorancia que se encierra bajo el término «fatalidad».
Mañana es el mote del diablo, el favorito refugio de la inepcia y la pereza, la sima que se traga los proyectos esbozados y las resoluciones demoradas
La sospecha es la combinación de la impotencia y de la perversidad humana
La incapacidad permanente de pensar lo que es histórico se traduce en la impotencia que consiste en no hacer otra cosa que aplicar una y otra vez la misma abstracción a realidades que cambian constantemente