La enfermedad hace agradable la salud; el hambre la saciedad; la fatiga el reposo.
Lo mejor es darle a los demás un papel agradable en la vida, para que lo representen bien.
La Ley, en su magnífica ecuanimidad, prohíbe, tanto al rico como al pobre, dormir bajo los puentes, mendigar por las calles y robar pan.
El más rico de todos los hombres es el ahorrativo, el más pobre, el avaro