Así pues, Sismondi afirma que, debido a la desigualdad de la distribucción inherente al capitalismo, el mercado interior se reduce, que éste debe ser originado por una distribución equitativa.
La mezcla de la sangre y el menoscabo del nivel racial que le es inherente constituyen la única y exclusiva razón del hundimiento de antiguas civilizaciones. No es la pérdida de una guerra lo que arruina a la humanidad, sino la pérdida de la capacidad de resistencia, que pertenece a la pureza de la sangre solamente